miércoles, 30 de noviembre de 2016


No es un adiós. 
Un llanto amordazado grita en silencio y me adormece la mente.
Me ofusca, me estrecha, me ahoga.
La tristeza avanza hacía la conciencia al no ver calidez en tu mirada.
Te vas.
El cuerpo se va separando del alma y la mente se vacía en actitud de olvido.
Ya nada existe.
Duerme, duermes




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